Junto a organizaciones agrarias y campesinas organizaron una jornada en la plaza del Congreso de la Nación en contra de “la Ley Monsanto-Bayer”. También presentaron los lineamientos generales del proyecto de ley de Federación Agraria, que diputados del Frente para la Victoria y el Massismo, adelantaron que acompañarán.

El “Semillazo” había comenzado temprano, a la mañana, cuando agricultores familiares y campesinos se asentaron en la Plaza del Congreso, donde organizaron una feria y charlas. Incluso diputados del Justicialismo como Juan José Bahillo (Entre Ríos) y Ariel Rauschemberger  (La Pampa), del Massismo, como Daniel Arroyo (Buenos Aires), y del Frente para la Victoria, como Luis Basterra (Formosa) y Agustín Rossi (Santa Fe) los acompañaron durante la manifestación.

Más tarde, hicieron la presentación formal en un salón del Congreso, donde se sumaron también los diputados Silvia Horne (Peronismo para la Victoria-Río Negro), José Ruiz Aragón y Jorge Romero (FPV-PJ-Corrientes).

Para comenzar, la diputada rionegrina señaló que la jornada apuntaba a entender el impacto de la modificación de la ley de semillas. “La ley tiene como único beneficiario a Monsanto”, dijo Horne y reconoció: “Vamos a tomar el proyecto de Federación Agraria como propio”. A continuación, también el diputado Arroyo expresó su acompañamiento al proyecto de la gremial.

Por su parte, el diputado Luis Basterra, dijo que, mientras se debaten alternativas, “Monsanto sigue cobrando” y pidió hacer foco en los recursos genéticos. “No son una invención y no se puede cobrar el derecho de patente, es un derecho propio de quienes cultivaron especies domésticas”, y concluyó diciendo que el Estado debe ser el encargado de preservar a los agricultores familiares y germoplasma.

A continuación, Omar Principe, titular de Federación Agraria, suscribió que existe “un abuso de posición dominante” y resistió la propuesta de Ley de semillas, que definió como “un borrador escrito entre cinco o seis Ceos”. Enseguida, Aldo Casella, abogado de Federación Agraria planteó los ejes principales de la propuesta: el uso propio irrestricto, ya que entienden que es un derecho del agricultor, no una excepción; la declaración de orden público; mantener UPOV 78’ (para la Protección de las Obtenciones Vegetales); incorporar definiciones de semillas nativas y criollas; entre otros puntos.

En la misma línea, desde la Unión de Trabajadores de la Tierra se opusieron a la modificación de la Ley de semillas, al considerarlas “un bien común”. “Quieren privatizar las semillas que siempre fueron de los campesinos”, proclamaron, al mismo tiempo que desconocieron que las semillas modificadas fueran mejores que las semillas criollas. También, desde el Movimiento Indígena propusieron que el eje de la ley sea el sujeto: “Las semillas son patrimonio de los pueblos originarios”, señalaron.

Durante la jornada también expusieron representantes de la rama rural del Movimiento de Trabajadores Excluidos como del Frente Agrario Evita, quienes señalaron que esta ley afecta a los horticultores, productores porcinos, ganaderos y de granos y que “prima el interés económico  y no les preocupa si desaparecen productores”, pidiendo que no se termine con los agricultores familiares.

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