En la comisión de Economías Regionales de la cámara baja, referentes del sector presentaron la problemática que afecta a sus producciones. Recalcaron el potencial de la región pero pidieron medidas para reducir los costos y tarifas energéticas.

La Cámara Argentina de Fruticultores Integrados(CAFI) fue el primero en exponer. Apuntaron a que los frutícolas de Rio Negro y Neuquén cuentan con una producción destinada en gran parte al mercado interno y a la exportación. Pero objetaron que la dificultad fundamental del año pasado fue la falta de financiamiento. “Todo el mundo se comió el capital del trabajo y fue difícil afrontar esta temporada para pagar la cosecha, empleados, obligaciones con AFIP, entre otros”, sostuvieron desde el sector. Pero también agregaron que las mayores dificultades las encontraron en el ámbito financiero, como fue el caso del el comercio internacional de exportación de las frutas, donde se vieron afectados por la baja de los precios.

De todos modos, se mostraron auspiciosos porque reconocerían que “la ecuación económica está tendiendo a cambiar, las medidas que se tomaron tienen impacto positivo, como por ejemplo reembolso por puertos patagónicos”. Hacia el final agregaron que mejoraron las expectativas pero la cosecha de 2017 está un tanto sujeta a que no haya granizo.

A su turno, la Federación de productores de Fruta de Rio Negro y Neuquén y la Sociedad de Fruticulturas de Allen enfatizaron que este tipo de “producción es la columna vertebral del valle” y agregaron que en los últimos años “los productores se fueron saliendo del sistema por la falta de rentabilidad” y por la dificultad de poder cubrir costos de producción.

El dato alarmante fue cuando afirmaron que “hoy no hay más de 2500 productores de 9000 que hubo” y agregaron que están muy atrasados en tecnología y crecimiento. Pero además hicieron especial hincapié que la fruticultura no puede sostener la energía. “Hoy guardar la fruta para la temporada tiene un costo muy alto de tres pesos de gasto de frio”.

Por último fue el turno del sector olivícola, representados a través de la Federación Olivícola Argentina (FOA) que desde un principio diagnosticaron que “Catamarca y La Rioja son las provincias más afectadas porque son eléctricamente dependientes del riego del agua”. Luego brindaron algunos números del sector: el olivo en esa zona es el mayor generador de empleo a nivel provincial, la superficie representa el 60% de la Argentina y el 80% se exporta.

Con respecto a las fortalezas de la olivicultura adujeron que la mayoría de aceite de oliva es extra virgen, con una gran calidad reconocida internacionalmente. Pero también enumeraron las debilidades: los costos elevados por la competencia internacional y la competencia regional por diferencia de costo; además, en cuanto al precio, España los domina. Pero la energía eléctrica, la mano de obra y los agroquímicos son los principales costos de la industria.

Dentro de las propuestas del sector ofrecieron: tarifas de economías de riego con techo de 300 dólares por hectárea; IVA al 10,5% para aquellos que ahorren energía; reducción de aportes sociales y retenciones de mano social; reducción de cargas impositivas para compra de maquinaria agrícola; compensación de fletes; restablecimiento del sistemas de reintegro del 5% para granel y 8% traccionado y financiación accesible.

Los diputados coincidieron en incluir el tema en agenda y se comprometieron en poder trabajar a nivel legislativo, para generar leyes que beneficien a las economías regionales, principalmente lo referente a reducir el costo de energía eléctrica.

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