El Senado de la Nación aprobó, por unanimidad, prorrogar hasta el 2024 el régimen de promoción de la industria de biocombustibles, mientras el Poder Ejecutiva trabaja en una norma integral con modificaciones de fondo.

La ley que rige desde el 2006 y busca se reemplacen, de forma paulatina, los combustibles fósiles por biocombustibles, tiene media sanción por parte de la Cámara alta y ahora pasaría a la Cámara baja para su tratamiento, donde también se estima será aprobada sin contratiempos.

En cuanto al proyecto en tratamiento, fue una unificación de las iniciativas presentadas tanto por oficialistas como por opositores: María de los Ángeles Sacnun (FDT-Santa Fe), Sergio Leavy (FDT-Salta), Silvia Elías de Pérez (UCR-Tucumán) y Mario Fiad (UCR-Jujuy).

Si bien la prórroga fue acordada por unanimidad, y con conocimiento de que el Poder Ejecutivo Nacional está trabajando en una reformulación de la normativa, el discurso también fue coincidente y la mayoría de los legisladores se centraron en el reclamo de un rediseño integral, además de una actualización.

En las alocuciones, los senadores también re refirieron a la importancia de aumentar la producción para evitar la importación, mientras que otros mencionaron la necesidad de apuntar a la sustentabilidad a mediano y largo plazo para contribuir al medio ambiente.

María de los Ángeles Sacnun (FDT-Santa Fe), quien abrió el debate, explicó la importancia de las políticas de biocombustibles para el país ya que “influyen directamente en la industrialización de la ruralidad, priorizan el desenvolvimiento de las pymes y otorgan también una fuerte impronta federal”.

Otro de los autores de las iniciativas que conforman el texto unificado, Sergio Leavy (FDT-Salta), destacó a la Argentina como uno de los mayores productores mundiales de biocombustibles que permite crear y motivar otras actividades que, con sus productos dan mano de obra en el campo y contribuyen al desarrollo de la agroindustria.

Sobre la importancia de la producción de biocombustibles también se expresó el oficialista Roberto Mirabella (FDT-Santa Fe): “el país basa toda su producción de biodiésel en el aceite de soja y el complejo agroindustrial de molienda es hoy la principal fuente de divisas del país”; mientras que el senador Carlos Caserio (FDT-Córdoba) explicó que el 70% del maíz se compone de almidón y que eso sirve a la producción de biogás que ayuda a reducir el calentamiento global.

Una de las referentes del discurso ambientalista fue la senadora bonaerense Gladys González (PRO-Buenos Aires), titular de la comisión de Ambiente, quien hizo hincapié en la dimensión ambiental de la futura normativa, “que tengan en cuenta forma de producción, el reordenamiento ambiental y el uso del suelo”. En la misma línea, se expresó la senadora del Frente de Todos, Beatriz Mirkin (Tucumán), quien recordó que el país tiene todas las condiciones agroecológicas para alentar y crecer en las bioenergías.

Sobre los beneficios para el ambiente también se expidió la tucumana Silvia Elías de Pérez (UCR): “es un proyecto federal que evita que se incremente la huella de carbono, provee soberanía energética y es puerta de futuro para que miles de hectáreas puedan empezar a aprovecharse”.

Por su parte, Alfredo de Angeli (PRO-Entre Ríos), destacó que es necesario trabajar fuertemente en una nueva ley para darle previsibilidad y pensar a largo plazo, con políticas de Estado para que, independientemente del presidente que venga a suceder, sigamos siempre pensando qué necesitamos producir para generar riqueza.

El proyecto, que cuenta con el visto bueno de Pymes regionales, las que celebraron la media sanción, ahora aguarda su tratamiento en Diputados, donde se espera sea tratado antes de que termine el período legislativo.

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