El proyecto que promueve el rotulado de alimentos y bebidas con altos contenidos de sodio, azúcares, grasas saturadas, grasas totales y calorías fue aprobado por los senadores y ahora aguarda su tratamiento y sanción definitiva en Diputados.

En medio de una extensa sesión, los senadores dieron el visto bueno al proyecto de etiquetado de alimentos que unificaba 14 iniciativas presentadas por los diferentes bloques. Tras poco más de tres horas de discusión, se aprobó por amplia mayoría, con 64 votos a favor, 3 en contra -Silvia Elías de Pérez (UCR-Tucumán), Beatriz Mirkin (FDT-Tucumán) y Clara Vega (Interbloque Federal-La Rioja)- y ninguna abstención.

Los principales puntos del proyecto

  • Sistema de advertencia a partir de sellos frontales, octógonos de color negro con borde y letras de color blanco en mayúsculas, en los envases de aquellos alimentos y bebidas con altos contenidos de sodio, azúcares, grasas saturadas, grasas totales y calorías. Las etiquetas se extienden también a cajas, cajones, y cualquier otro tipo de empaquetado que contenga los productos en cuestión.
  • También se incluirían leyendas de advertencias sobre edulcorantes y cafeína indicando que son productos no recomendables y o que se deben evitar en niños y niñas.
  • Alimentos exceptuados del sello de advertencia: azúcar común, aceites vegetales y frutos secos.
  • Está prohibida la publicidad, promoción y patrocinio de los alimentos que cuenten con al menos un sello, y que esté dirigida especialmente a niños, niñas y adolescentes.
  • Los alimentos y bebidas que contengan al menos un sello de advertencia no podrán ser “ofrecidos, comercializados, publicitados, promocionados o patrocinados” en las escuelas.
  • Sobre los plazos de aplicación, punto sobre el cual versaron las principales intervenciones por parte de la industria durante la reunión informativa en comisión, finalmente se determinó que las grandes industrias tendrán un plazo de seis meses desde la publicación en el Boletín Oficial para adaptarse a la ley. Este plazo podría extenderse por seis meses más a criterio del Poder Ejecutivo. Mientras que, en el caso de las PYMEs, el plazo para la aplicación será de 18 meses, también prorrogables.

Qué dijeron los legisladores

Silvia Sapag (FDT-Neuquén), destacó que el proyecto además de promover la alimentación saludable, busca garantizar el derecho a la salud y a la alimentación adecuada, brindando una información clara, concisa, simple y veraz. La senadora también se refirió al sistema de octógonos negros: “no estamos poniendo en los sellos nada que no esté puesto ya en la guía alimentaria, solo que esta nos lleva tiempo y lupa porque cada vez está con letra más chica”.

En cuanto a las estimaciones, Julio Cobos (UCR-Mendoza), uno de los autores del proyecto, mencionó que hay un “crecimiento del 75% de factores de riesgo, principalmente de obesidad y sobrepeso” y comentó que “más de 27 millones de argentinos tienen exceso de peso”.

A continuación, la bonaerense Gladys González (PRO-Buenos Aires), explicó que es necesario reconvertir la industria de alimentos y “dejarle lugar en la góndola a alimentos sanos”: “si queremos seguir vendiendo alimentos, debemos reconvertir la industria, produciendo alimentos con otra composición de nutrientes –que es lo que se está demandando–, porque, si no, esos mercados van a empezar a cerrarnos las puertas”.

Mario Fiad (UCR-Jujuy), quien preside la comisión de Salud, expresó su preocupación con la inconsistencia de las Guías Alimentarias para la Población Argentina y los productos que incluye, ya que varios de ellos tendrán sellos de advertencia, según el proyecto aprobado, “lo que podría confundir a la sociedad”. Otro punto sobre el que mostró su disconformidad fueron los plazos: “me preocupa sobremanera el período de adaptabilidad tan corto que pueda llegar a tener la industria”.

Ante la exposición del legislador preopinante, Matías Rodríguez (FDT-Tierra del Fuego), dijo que las empresas pueden hacer lo que se les está solicitando, incluso “pueden y lo hicieron para adaptarse a mercados internacionales”.  En la misma línea expuso Carlos Marino (UCR-La Pampa), quien dijo que ninguna empresa, ninguna pyme, ninguna economía social va a quebrar en la Argentina porque se apruebe la ley de etiquetado.

Votos en contra

Al momento de exponer, Silvia Elías de Pérez (UCR-Tucumán), dejó en claro que votaría negativamente, en defensa de la industria madre de su provincia: el azúcar, y declaró que la ley “lo demoniza injustamente”, además de destacar que es necesario tener una mirada totalizadora de la Argentina en donde se contemplen todas las economías regionales y la realidad provinciales.

Clara Vega (Mediar-La Rioja), señaló que el problema también está en las industrias y en las economías regionales, como lo indicaron quienes también votaron negativamente el proyecto. “Creo que debemos ponernos un poquito la mano en el corazón y ver qué es lo que ha hecho el Estado argentino para generar educación para una alimentación saludable para los argentinos”, concluyó.

La tercera senadora que votó en contra fue Beatriz Mirkin (FDT-Tucumán), pero no se expidió en el uso de la palabra.

El cierre

Anabel Fernández Sagasti (FDT-Mendoza), dijo que la ley no es contra nadie: “Esto es por la salud de los argentinos”, apuntó. En la misma línea, Silvia Giacoppo (UCR-Jujuy), expresó que “como jujeña y como productora agropecuaria, como representante de una zona productiva de mi provincia, para nada se está atacando la producción azucarera. Estoy tranquila al respecto”.

El proyecto ahora será girado a Diputados, donde también existe una amplia cartera de proyectos presentados sobre etiquetado por todos los bloques, por lo que se estima que el proyecto avanzará sin mayores contra tiempos.

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