En una nueva sesión remota, Diputados dio media sanción y giró al Senado el nuevo proyecto de Ley de Economía del Conocimiento -que impulsa el desarrollo de grandes empresas y pymes, así como también establece un marco de referencia para potenciar y otorgarle valor agregado al sector agroindustrial, entre otros-. También se aprobó el proyecto que regula el teletrabajo que provee un piso de derechos mínimos a quienes trabajen bajo esta nueva modalidad-. Al comienzo de la sesión, la oposición hizo mención al caso de Vicentín.

En lo que podría entenderse como “una de cal y una de arena” la Cámara Baja dio luz verde a dos proyectos que podrían influir de lleno en el sector.

Por un lado, se aprobó con 246 votos a favor y 2 en contra, el proyecto de ley de economía del conocimiento -iniciativa que contaba con los antecedentes de la Ley de Promoción de la Industria del Software en 2004 y con la primera Ley de Economía del Conocimiento sancionada en 2019-.

La economía del conocimiento transforma la información para producir valor y conocimiento que puede ser exportado o aplicado en la industria local. Engloba una amplia cantidad de sectores, entre ellos representa una gran oportunidad para el sector agroindustrial y tecnológico. Además de un impulso a las Pymes.

Quien preside la Comisión de Comunicaciones e Informatica, el oficialista Pablo Carro (Todos-Córdoba) destacó el “triángulo virtuoso entre el conocimiento, la ciencia y la tecnología” que se da a partir de esta ley, beneficia centralmente a las micro, pequeñas y medianas empresa de todo el país ya que “tiene una impronta inclusiva, federal y prevé la creación de un fondo fiduciario de promoción específica al sector de las pymes”, explicó.

Por su parte, Javier Campos (CC ARI-Buenos Aires), destacó la creación de empleo a futuro y lo que representaría la baja de impuestos para sectores estratégicos como por ejemplo la biotecnología, la agroindustria y las manufacturas argentinas.

Claudia Márquez (Córdoba-Córdoba Federal) hizo énfasis en el valor que aporta esta ley para impulsar la competitividad y el agregado de valor de todos los sectores, incluidos los mas tradicionales como la producción agropecuaria que se ve enriquecida de las apptech y de la consolidación de la industria 4.0.

La correntina Ingrid Jetter (PRO-Corrientes) dijo que los dos sectores competitivos del país son el agropecuario y el de la tecnología del conocimiento. “Tenemos que apoyar estos sectores, darles libertad y sacarles el pie de encima. Con acciones como la expropiación de Vicentin no vamos a llegar a ningún lado”, manifestó.

Al momento de expresarse, el radical Fabio Quetglas (UCR-Buenos Aires) siguió la línea de Campos y se preguntó por qué no se promociona también la agroindustria, dando estabilidad, reglas de juego y un tratamiento razonable para que prospere.

Al finalizar la lista de oradores, Jorge Vara (UCR-Corrientes) hizo hincapié en los aspectos que cubre la ley, además de nano y biotecnología, “ojalá que esta norma cumpla la función de igualar a nuestro país como una potencia agroalimentaria, porque ese será el tractor que le permitirá salir de una vez por todas del estancamiento”, concluyó el legislador.  

Por otro lado, con 214 votos, uno negativo y 29 abstenciones, se dio media sanción a la ley que regula el teletrabajo. Con opiniones encontradas, y una de arena para la oposición, la iniciativa giró a senado para su sanción definitiva.

Para el oficialismo aporta un piso de derechos mínimos y delega en las negociaciones colectivas los aspectos específicos de cada sector, pero para la oposición afecta a las pymes y podría generar eventuales conflictos. Pese a las objeciones, el oficialismo no aceptó modificaciones.

El debate fue abierto por la diputada Vanesa Siley (Todos-Buenos Aires), titular de esa comisión legislativa, quien manifestó que “hay un interés social en que el teletrabajo se regule”.

Uno de los principales desertores, Albord Cantard (UCR-Santa Fe), quien presentó disidencias en la Comisión, lamentó que no se hayan incluido en la redacción un capítulo de incentivos fiscales para que las Pymes puedan incorporar tecnología al teletrabajo.

Quien presentó un dictamen de minoría y mencionó la necesidad de incluir a todos los sectores -sobre todo el agropecuario-, Pablo Ansaloni (Unidad y Equidad Federal-Buenos Aires), explicó que no hay que apurarse en sanciones de leyes tan importantes porque hay que tener cuidado en que no vayan “en desmedro de los trabajadores ni tampoco de aquellas pymes que con muchísimo esfuerzo les cuesta llevar adelante este tipo de tareas” En este sentido, se refirió al interior del país donde se requiere capacitación para desarrollar este tipo de tareas.

En la misma línea, Dolores Martínez, (UCR-CABA), pidió “profundizar el debate pendiente sobre la incorporación al teletrabajo de la administración pública y la enseñanza”.

Desde la oposición, Nicolas Medina (Pro-Buenos Aires) fue el primero en argumentar el por qué la ley sería poco beneficioso para las pymes. Sobre todo, el artículo 8 que habla de la transición de un empleado bajo la modalidad de teletrabajo hacia la modalidad presencial.

“Cuando hablamos de una Argentina con mayor posibilidad de desarrollo, debemos entender la necesidad de proteger a quienes más trabajo generan, que son las pymes. Y una pyme no tiene la misma capacidad que una gran empresa para volver a poner en un edificio a su empleado”, explicó Medina.

El proyecto impulsado por el oficialismo ya había recibido objeciones por parte de distintas entidades empresariales, tanto desde el sector industrial como de las que representan al comercio y las pymes,

Desde la CC ARI, Mónica Frase (CC ARI-Buenos Aires), dijo que toda ley debe ser un instrumento que no se convierta en generador de conflictos, como ocurrirá con esta iniciativa. “Esta ley surgió por el apuro de alguien y no se dieron cuenta que va en contra de la Ley de Contrato de Trabajo”, lanzó la diputada. También destaco que no contiene incentivos para la promoción del teletrabajo.

Cabe destacar que se presentaron 20 iniciativas -todos este año- en torno a la regulación de esta nueva modalidad que, como consecuencia de la crisis mundial, se volvió la nueva normalidad para muchos argentinos.

 

Manifestaciones políticas

Al momento de iniciarse la sesión, el presidente del cuerpo invitó a los legisladores a una breve reflexión de inicio. Entre ellos se destacó la oposición quienes hicieron mención a la importancia de tratar temas “que no dividan”, a la búsqueda de consenso y a sostener a la Constitución como referente y límite de lo que se puede y no hacer.

Por su parte, Cristian Ritondo (PRO-Buenos Aires), mencionó que “entre todos hay que cuidar al campo argentino, que siempre fue el gran sustento del país”. Mencionó la batería de proyectos presentadas desde el interbloque, relativos a la emergencia económica, fiscal y financiera para las pymes, y a dos tramos de medidas fiscales. También se refirió a las economías regionales y la eliminación de algunos derechos de exportación.

Karina Banfi (UCR-Buenos Aires), habló explícitamente de la situación de Vicentín: “si la idea es promover empresas, ayudarlas primero, para después quedarse con ellas, insistir con expropiaciones que sólo nos trajeron dolores de cabeza, o usar el Congreso para legitimar irregularidades, no vamos a estar de acuerdo”.

Otros legisladores mencionaron que la sesión se avisó “de un momento para otro” y que el Congreso no puede funcionar así: “nosotros aceptamos la modalidad virtual pero no bajo estas condiciones”, fueron algunos de los reproches a Sergio Massa.

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