Con el apoyo unánime de Cambiemos, y sin el acompañamiento del Peronismo Federal, Massismo y Frente para la Victoria, las comisiones de Agricultura y Ganadería, Legislación General y Presupuesto y Hacienda aprobaron el proyecto de ley de semillas que incluye el uso propio gratuito para pequeños productores, el control exclusivo e indelegable del Inase, pago único de todos los derechos de propiedad intelectual en la semilla, precio de regalías fijadas durante cinco campañas y la desgravación por el uso de semilla fiscalizada. El proyecto podría tratarse en la sesión del 21 de noviembre, que se prevé, será la sesión maratónica de fin de año.

Con quórum de las tres comisiones convocantes, Atilio Benedetti (UCR-Entre Ríos), titular de la comisión de Agricultura y Ganadería abrió el debate de la modificación de la Ley de Semillas y creaciones fitogenéticas y aseguró: “hemos elaborado un resumen que pretendemos convertirlo en dictamen, que refleja las opiniones mayoritarias, no refleja la opinión de ningún bloque ni la opinión del Poder Ejecutivo Nacional”.

Luego señaló los ejes del borrador a consideración, que el oficialismo logró dictaminar:

  • Protección del derecho del obtentor y restricción del uso propio gratuito
  • Excepción para productores de agricultura familiar, pueblos originarios y micro pymes (que alcanza a las empresas que facturen anualmente hasta 4.800.000 de pesos, promedio de los últimos tres ejercicios)
  • Unificación en un solo acto de todos los derechos que haya sobre una semilla, es decir, se agotan con la compra de la bolsa de semilla o en cada propagación, a través de un canon.
  • El precio de la semilla será anticipado por las próximas 5 campañas
  • Fortalecimiento del Inase como organismo único de control de tecnología en semillas.
  • Orden publicó para el uso propio restringido y la potestad del Inase como único agente de contralor
  • Desgravación por el uso de semillas fiscalizada
  • Composición del Consejo Directivo de Inase, equilibrado en la representación de las partes

Intervenciones principales

Desde la oposición, Luis Basterra (FPV-PJ-Formosa) reconoció que el debate de la ley de semillas se trata de “una temática absolutamente trascendente al desarrollo de la producción agropecuaria en Argentina”, pero señaló que “en el negocio de semillas hay una sola puerta de cobro que es Bolsatech, que significa varios cientos de millones para Monsanto Bayer, Syngenta que están capturando una renta”.  Para terminar adelantó su voto negativo al dictamen, pidió ampliar el debate con actores específico y continuar generando el consenso.

A continuación el referente agro del Justicialismo, Juan José Bahíllo (Entre Ríos) reconoció la necesidad de “terminar con el status quo”, que no están generados los consensos suficientes y objetó las excepciones (ampliar el criterio de micropymes), el rol del Inase y la no declaración del orden público para el pago de regalías. También consideró la falencia de una ley demasiado enfocada en grandes cultivos, como trigo y soja, obviando a las producciones regionales.

El diputado Luis Contigiani (Partido Soclialista-Santa Fe), defensor de los multiplicadores, reconoció que el proyecto de ley “intenta ser un proyecto de ley de equilibrio y consenso”, pero pidió “inteligencia política” y no apurar los consensos. Destacó la inclusión del semillero multiplicador y pidió reconocer el uso propio gratuito como derecho del agricultor.

Mientras tanto, Felipe Solá (Red por Argentina-Buenos Aires) cuestionó que sin ley de semillas, la Argentina tiene el productor más eficiente del mundo y una de las agriculturas más potentes. “Quieren transformar el tema en el más importante de la agricultura argentina en base a presiones”, dijo el agrónomo que se avió de las filas del massismo. Para terminar objetó que “compramos un apuro ajeno” y propuso terminar con el sistema “Bolsatech”.

Por el justicialismo, Ariel Rauschemberger (La Pampa) pidió ampliar el límite para excepción de micropymes (tres veces el valor), objeto no declarar de orden público el artículo 27 de excepciones y pidió aclarar qué pasa con el agotamiento de los derechos de patente, luego del plazo de los cinco años de vencidos.

Hacia el final, Pablo Torello (PRO-Buenos Aires) señaló que “la Argentina necesita una ley nueva para que los productores liberen sus potencialidades”. Reconoció la existencia de consensos y disensos, pero se lamentó por la inexistencia de una ley, luego de 15 años de negociación. El diputado se mostró abierto a modificar el dictamen y propuso trabajar durante la semana para que la oposición acompañe el dictamen en el recinto. Para cerrar recordó que el Inta es el primer obtentor de variedades y que el 90% de las regalías que cobra provienen de Brasil. “Estamos beneficiando a las empresas multinacionales en lugar de a las nacionales sin esta ley”, concluyó.

Desde Cambiemos, Cornelia Schmidt Liermann (PRO-CABA), Facundo Suárez Lastra (UCR-CABA), Alejandro Echegaray (UCR-Buenos Aires) y Karina Banfi (UCR-Buenos Aires) solicitaron la ampliación del directorio del Inase, en distintas líneas: mayor presencia de organismos estatales, incluir a productores de biotecnología y al Senasa.

Desde el kirchnerismo, Fernanda Vallejos (Buenos Aires) y Axel Kicillof (CABA) objetaron la deducción de ganancias por la compra de semillas fiscalizadas, déficit fiscal que calcularon en 900 millones de pesos. “El Estado argentino decidió dejar de cobrar un impuesto para dárselo a una multinacional extranjera”, apuntó el ex ministro de economía.

El cierre estuvo a cargo de Atilio Benedetti, quien apeló a la voluntad de todos los diputados, para alcanzar el consenso con la oposición y darle una media sanción a la ley de semillas. Luego relató la experiencia del embajador alemán en la ley de semillas de ese país: “esta no es una ley de consenso sino de administrar intereses”, contó, al mismo tiempo que reconoció que nunca hay una ley que conforme a todos, sino una “ley posible”.

 

Presiones

Durante la reunión, las referencias a “presiones” y las expresiones a favor y en contra del proyecto, no fueron ajenas. Basterra tomó en cuenta el comunicado de la comisión de semillas de Federación Agraria, mientras que Benedetti tomó nota de la circular de la Asociación de Semilleros Argentinos, al mismo tiempo que Solá alegó el apuro en el tratamiento “a base de presiones”. Por su parte, Pablo Torello reconoció esas presiones pero dijo que la decisión es de los diputados.

 

Reconocimientos

Todos los diputados, oficialistas y opositores, reconocieron el trabajo de Atilio Benedetti y su equipo en la organización de las jornadas y destacaron que el debate permitió alcanzar una instancia única de avance en el consenso de una nueva ley de semillas.

 

¿Cómo sigue?

El miércoles 21 de noviembre habrá sesión en la Cámara de Diputados y, posiblemente, sea la última sesión del año, ya que el Poder ejecutivo no tiene en sus planes convocar a sesiones extraordinarias. Por eso, la semana que viene será la famosa sesión maratónica de fin de año, donde se intentan colar todos los proyectos de ley avanzados.

El caso de la ley de semillas entraría dentro de este paquete. Pero la tarea no será fácil, antes que nada, los miembros oficialistas a cargo del tema (Atilio Benedetti y Pablo Torello) tendrán que trabajar en lograr los consensos con la oposición para evitar el fracaso del proyecto en el recinto.

La modificación de los artículos 5 (excepciones), 8 (directorio del Inase) y 10 (desgravación de ganancias) son las claves de negociación para lograr el apoyo de los bloques opositores, en tiempo de descuento.

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