En la nueva conformación de la Cámara de Diputados, sólo 16 de 107 diputados de las tres provincias con mayor cantidad de habitantes -Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe- provienen del interior, con una tendencia a la reducción de esa representación.

Según un análisis que realizamos en Fundación Barbechando para conocer el origen de los diputados (según padrón electoral, y su participación política) detectamos que las comunidades del interior de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, no tienen representación política proporcional a su importancia demográfica o económica.

El interior pampeano, con 7.400.000 habitantes, sólo cuenta con 16 diputados, que se pueden considerar representantes nacionales de sus intereses. Mientras tanto, 7 provincias del norte argentino (Salta, Jujuy, Formosa, Misiones, Santiago del Estero, Chaco y Tucumán) con una cantidad similar de habitantes – 7.200.000 de habitantes-, son representadas por 53 diputados.

En el mismo sentido, los grandes centros urbanos (Gran Buenos Aires, Gran La Plata, Gran Rosario, Gran Córdoba, Santa Fe y Mar del Plata), con el 66% de la población de sus provincias, tienen el 85% 91 diputados).

 

Las comunidades del interior pampeano no son un actor político influyente a nivel nacional

Su crónica falta de oportunidades laborales, redes de transporte septuagenarias, infraestructura de comunicaciones lenta, escasa oferta educativa de nivel superior, servicios de salud y servicios culturales mediocres, traen como consecuencia una migración endémica de sus jóvenes hacia las megalópolis, envejecimiento de su población y una postergación de su potencial productivo, que la nación entera pierde, de generación en generación.

La buena calidad de vida y estabilidad social de las comunidades del interior esconden una crisis “subclínica” de pérdida de oportunidades y estancamiento secular. Como en una película, su base económica, primordialmente agropecuaria, es protagonista a la hora de aumentar la recaudación, pero apenas un extra en el momento de recibir inversiones y planear un desarrollo territorial del país.

Para salir de este estancamiento es necesario que las comunidades del interior sean conscientes de su identidad, su importancia y su potencial, que reclamen lo que es suyo, un protagonismo político y social, que sus habitantes piden, para alcanzar un país más equilibrado que todos agradecerán.

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