El proyecto se rige por el principio de responsabilidad extendida y compartida, es decir, establece que la formulación y mantenimiento del sistema es responsabilidad de los registrantes (la industria), aunque el funcionamiento del mismo se extiende a distribuidores y productores.

La norma establece dos tipos de envases. Por un lado los del tipo A, que son los envases vacíos que pueden someterse al “triple lavado” (también conocido como “reducción de residuos”) previo al posterior reciclado. Por otro, el tipo B englobaría a aquellos que no pueden someterse al proceso de reciclaje, por sus características físicas o por contener sustancias no miscibles en agua.

El proyecto establece que los usuarios, es decir, los productores agropecuarios, una vez realizado el triple lavado, deben trasladar estos envases al Centro de Almacenamiento Transitorio (CAT) más cercano. Los CAT se crearán bajo convenio entre provincias y empresas (en el proyecto los registrantes) y serán responsables de su gestión. Una vez en el CAT se clasificarán los envases y se derivarán para valorización o disposición final. Un transportista autorizado los llevará a destino (operador) y, en caso de los envases reciclables, volverán a la industria.

El proyecto prohíbe la venta, reutilización, enterramiento o quema de envases. Otro de los puntos interesantes consiste en garantizar que el material reciclado no afecte a la salud ni al medio ambiente, estableciendo que sea utilizado para fines aptos. Vale resaltar que, actualmente, el plástico proveniente de esos envases no es trazable y no se conoce su destino o utilización.

En términos generales el proyecto ha recibido el visto bueno de una gran cantidad de actores implicados. Sin embargo, se han propuesto una serie de modificaciones para mejorar su implementación, ya que tiene algunas lagunas en relación a la realidad del manejo y aplicación. Por ejemplo, en el artículo 20 inc. B, se da un año de plazo entre la compra del producto y la devolución del envase vacío a un CAT. Dado que la aplicación de los productos comprados depende de condiciones climáticas y biológicas que no maneja el productor, a veces permanece sin uso hasta la siguiente campaña, de acuerdo a las fechas de vencimientos, generalmente más amplias. Por lo que el plazo de entrega del envase vacío debería ser de dos años, o mejor unos meses después del  vencimiento del producto. Desde el Ministerio de Agricultura argumentan que el envase en el campo durante dos años y en caso que no sea almacenado en buenas condiciones, tendrá que ir a destrucción final y no a reciclado, que es lo que se pretende con este sistema. En las reuniones de asesores se propuso salvar esta cuestión desde la reglamentación, abriendo la posibilidad de que el productor pueda pedir una prórroga.

El proyecto seguirá siendo trabajado por los asesores de la comisión de Ambiente quienes realizarán una reunión el jueves junto con asesores de las Comisiones de Agricultura, Ganadería y Pesca y Justicia y Asuntos Penales y en la cual disertarán Fernando Cabaleiro (Abogado ambientalista), Damián MARINO (Químico, Dr. en Ciencias Exactas -UNLP- Investigador Conicet) y Andrea Burucua (Abogada Ambientalista).

Cómo realizar el triple lavado. Fuente: CASAFE

Cómo realizar el triple lavado. Fuente: CASAFE

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