La gobernadora bonaerense propuso aumentar un 25 por ciento la producción de trigo, a través de programas que atenderán a la rotación de cultivo, y un equilibrio entre las siembras de cereales y oleaginosas.

En su discurso inaugural del 144 período de sesiones ordinarias de la legislatura de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal se mostró muy crítica con la herencia que le dejo el gobierno anterior, pero en un clima de menor tensión que el que le tocó vivir a Mauricio Macri.

Con un mensaje fuerte y conciso, entre las primeras medidas, la gobernadora anunció un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para obligarla a ella como a todos los miembros de su Gabinete, Policía del cargo de Subcomisario hacia arriba y Servicio Penitenciario, a presentar su declaración jurada de manera pública. Pero también llegaron los anuncios para justicia, educación y salud: como el Plan transversal de Derechos Humanos; el Plan de formación, capacitación y actualización docente y la incorporación de 300 médicos y enfermeros, para las guardias de los Hospitales públicos.

El campo tampoco quedó ajeno. “Vamos a apostar al campo para generar más trabajo, y el objetivo principal es lograr en 4 años ser la provincia más importante en materia productiva y de calidad agroalimentaria”, apuntó la gobernadora al momento de señala las distintas propuestas de gobierno.

Luego informó que hoy, más de la mitad del trigo de todo el país, se produce en la Provincia. “Queremos aumentar un 25% su producción y eso se va a traducir en nuevos puestos de trabajo. Para lograrlo, además de acompañar al sector, vamos a impulsar programas para tender a una rotación de cultivo y un equilibrio entre las siembras de cereales y oleaginosas”, apuntó la mandataria.

Para concluir, Vidal apeló: “Les pido que no me dejen sola, yo no los voy a dejar solos, voy a estar acá firme haciendo mi parte”.

UA-100749636-1