El Presidente y Vice Presidentes electos juraron ante los diputados y senadores. Fernández brindó un discurso enfocado en la reactivación de la economía y la trasformación de la estructura productiva. Convocó al campo al diálogo y propuso impulsar el cooperativismo y la agricultura familiar. Habló de “solidaridad económica” y de un “nuevo contrato social”.

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner asumieron en su rol de Presidente y Vice Presidente de la Nación, respectivamente, ante la Asamblea Legislativa, delegaciones internacionales y el gabinete próximo a asumir. Las bandejas del recinto estaban colmadas y los cánticos fueron moneda corriente.

“Convoco a la unidad de toda la Argentina en pos de un nuevo contrato ciudadano social, que sea fraterno y solidario. En esa emergencia social es tiempo de empezar por últimos para llegar a todos”, fue una de las primeras frases que pronunció Alberto Fernández.

También propuso superar el muro del rencor y odio, “el muro del hambre que deja a millones de hombres y mujeres afuera de la mesa que nos es común” y del despilfarro de las energías productivas. “No cuenten conmigo para seguir transitando el camino del desencuentro”, apuntó el mandatario.

“Hay más de 15 millones de personas sufren de Inseguridad alimentaria, en un país que es uno de los mayores productores de alimentos del mundo”, dijo, y al instante anunció la primera reunión oficial del gobierno: el Plan Integral de Argentina contra el Hambre, conformado por todo el gabinete y las instituciones de la sociedad civil que “le pongan fin a este presente penoso”.

También habló de los marginados y excluidos, como aquellos “afectados por cultura del descarte”, quienes necesitan ser comensales “de la mesa grande de una Nación que tiene que ser nuestra casa común”.

Con respecto a la estructura productiva, habló de la “solidaridad en emergencia”, planteó la reactivación de las economías familiares y de la agricultura familiar: “La economía popular y sus movimientos organizados, el cooperativismo y la agricultura familiar serán también actores centrales de estas políticas públicas”, apuntó Fernández.

El Nuevo Contrato de Ciudadanía Social que anunció el Presidente, propuso convocar al campo, entre otro actores, para  impulsar un conjunto de medidas económicas y sociales: “En los próximos días estaremos convocando a los trabajadores, a los empresarios, a los representantes del campo y las diversas expresiones sociales, para la puesta en marcha de un conjunto de Acuerdos Básicos de Solidaridad en la Emergencia, que constituyan el cimiento sólido a partir del cual se vuelvan a encender los motores de nuestra economía”.

A continuación, brindó un diagnóstico económico del gobierno que recibe, tomando en cuenta la inflación, el valor del dólar, el cierre de empresas, la pérdida de empleo, PBI y pobreza, que lo motivaron a anunciar la postergación del tratamiento del Presupuesto, ya que “no reflejan ni la realidad macroeconómica, ni las realidades sociales, ni los compromisos de deuda que realmente han sido asumidos”.

Hubo también algunos lineamientos económicos de lo que se viene: “Una Argentina en donde haya incentivos para producir y no para especular”, aseguró Fernández, en un Proyecto Nacional de Desarrollo “en la cual la agroindustria, la industria manufacturera, los servicios basados en conocimiento, las PyMEs, las economías regionales y el conjunto de actividades productivas, sean capaces de agregar valor a nuestras materias primas para exportarlas y potenciar un robusto mercado interno”.

Allí mismo apeló al Acuerdos Básicos de Solidaridad en la Emergencia, a través de la recuperación de la economía. “Necesitamos aliviar la carga de la deuda para poder cambiar la realidad. Debemos volver a desarrollar una economía productiva que nos permita exportar y así generar capacidad de pago”, sostuvo el mandatario, ante los legisladores.

Este Acuerdo también incluirá el reordenamiento de la infraestructura federal. Alberto Fernández postuló: “llevar la actividad política y administrativa del Estado Nacional a las provincias, creando capitales alternativas” y “descentralizar y/o relocalizar en distintas provincias a los organismos del Estado Federal”, que fue ejemplificado con los casos del  Instituto Nacional de Vitivinicultura, que funciona en la Provincia de Mendoza y el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, que funciona en la Ciudad de Mar del Plata.

Con respecto al Mercado Externo, el Presidente en funciones auguró que la Cancillería “estará concentrada en conquistar nuevos mercados, motorizar exportaciones, generar una activa promoción productiva de inversiones extranjeras directas”

Al referirse al medioambiente, Fernández propuso una “política ambiental activa, que promueva una transición hacia un modelo de desarrollo sostenible, de consumo responsable y de valoración de los bienes naturales”. También se proclamó a favor de la Encíclica “Laudato Si” y del Acuerdo de París. “Necesitamos ordenar las condiciones para la conservación y uso racional de los recursos ambientales, de los bosques y la biodiversidad, de los humedales y los suelos, del mar y sus recursos”, concluyó al respecto.

Hacia el final de su discurso, Fernández anunció que enviará un proyecto de Ley para crear el Consejo Económico y Social para el Desarrollo, un órgano a cargo del diseño de “los grandes pilares institucionales y productivos de mediano y largo plazo -sin discusiones coyunturales-, rumbo a un desarrollo humano integral e inclusivo”.

Otro anunció fue que, el proyecto contra el Hambre que prevé enviar al Congreso, se financiará a través de los fondos de la AFI, que anteriormente eran reservados y dejarán de serlo.

Para finalizar, Fernández volvió a resaltar el estado de emergencia y solicitó “hasta eliminar el hambre le pediremos mayor esfuerzo solidario a quien tenga más capacidad de darlo. Comenzar por los últimos, para llegar a todos”.

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