A PESAR DEL RECESO LEGISLATIVO, EL CONGRESO SIGUIÓ ACTIVO

La semana pasada concluyó el período de sesiones extraordinarias que había iniciado el 26 de diciembre. ¿El saldo? Negativo, el llamado a extraordinarias – que incluyó una prórroga- culminó sin haber aprobado ninguno de los 14 proyectos impulsados por el Poder Ejecutivo.
Diciembre, enero y febrero fueron meses atípicos a nivel legislativo: un nivel de hiperactividad legislativa, pero con pocos resultados y el fracaso de la ley Ómnibus que terminó por tensar las relaciones y obstaculizar el tratamiento de la agenda.
Sin embargo, cada uno de los legisladores nacionales se mantuvieron en alerta y pidiendo que se conforme la Comisión Bicameral Permanente de Trámite Legislativo, encargada de analizar los decretos del Poder Ejecutivo.
Tras una larga demora se constituyó la Comisión, que entre otras tareas, será la encargada de analizar la validez del mega DNU 70/2023.
Durante la primera reunión, los legisladores de Unión por la Patria rechazaron la conformación final de la comisión y manifestaron el incumplimiento constitucional al demorar casi 75 días en constituirse.
Desde el oficialismo propusieron un cambio en los procedimientos: primero encargarse de analizar el centenar de decretos de la administración de Alberto Fernandez que no recibieron tratamiento alguno, y luego, abocarse al 70/2023.
Sin embargo, el conflicto con Chubut se coló en la agenda legislativa y ahora hubo un pedido de sesión especial de los legisladores peronistas para rechazar el DNU, que se suma al que oportunamente solicitó Unión por la Patria.
El poroteo indica que cada vez son más los legisladores que rechazarían el DNU, que, hasta el momento, el oficialismo pudo ir postergando en la agenda.
Pero a partir del 1 de marzo comienzan las sesiones ordinarias y, con eso, la posibilidad de alianzas temáticas temporales, de diferentes bloques, que podrían permitir la convocatoria a una sesión que incluya el tratamiento del Decreto de Necesidad y Urgencia y una mayoría que logre su rechazo.

ORDINARIAS A LA VISTA: ¿QUÉ SE ESPERA DE LA AGENDA LEGISLATIVA 2024?
Hablar de una agenda legislativa 2024 es inseparable de la impronta que quiera darle el Presidente a la relación con el Congreso.
El primer paso será en la Asamblea Legislativa, con dos caminos posibles: borrón y cuenta nueva o seguir profundizando las diferencias.
En el primer caso, el presidente Javier Milei cambia el escenario y decide hablarle a los legisladores, presentar su plan de gobierno y pedirle, explícita o implícitamente, el apoyo de los diputados y senadores para el tratamiento de los proyectos oficialistas.
El segundo sendero es radicalizar aún más el mensaje, independiente de que lo haga de frente o de espaldas al Congreso, mantener la línea discursiva de los debates presidenciales y la asunción y continuar marcando a los políticos como traidores que sólo quieren mantener privilegios.
Las redes sociales -micro mundo social- validan su mensaje, pero los argentinos necesitamos del diálogo y acuerdos para alinear expectativas conjuntas. En una República, Poder Ejecutivo y Poder Legislativo pueden trabajar congeniando intereses, con el bien común como fin último.

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