Humedales, semillas, seguros y registro de fitosanitarios son algunas de los proyectos que quedaron truncos y hoy perdieron estado parlamentario. Esta falta de acción del Congreso genera un costo de oportunidad para el sector: ley demorada implica inversión postergada.

El 30 de noviembre fue la fecha tope para contar con leyes o medias sanciones de proyectos impulsados en el 2016, que contaban con algún grado de avance y cierto aval político. Pero los dos años reglamentarios pasaron sin pena ni gloria.

Por ejemplo, la ley de semillas, tan anunciada por el propio Poder Ejecutivo y que ingresó en octubre del año pasado, no llegó a superar dos reuniones informativas y nunca estuvo cerca de alcanzar la sanción, siquiera un dictamen en Diputados. Lo mismo sucedió con una ley de seguros multiriesgo, que estuvo en agenda de la Cámara Baja, pero lamentablemente, sólo hubo dos reuniones informativas y hoy, el proyecto cabecera perdió estado parlamentario.

También la modificación de las multas para la ley de disposición final de envases (aún no reglamentada) caducó y habrá que apelar a la buena predisposición de algún diputado para que retome la iniciativa, ya que Francisco Torroba (UCR-La Pampa), quien impulsó el proyecto, terminará su mandato el próximo 10 de diciembre.

Incluso dos medias sanciones, es decir, dos proyectos que habían alcanzado la aprobación en uno de los recintos, no llegó a completar el proceso legislativo y también perdieron estado parlamentario este 30 de noviembre: por un lado la ley de presupuestos mínimos de conservación de los humedales y la ley de registro y comercialización de fitosanitarios. Ambos proyectos, mucho más avanzados que cualquier otro, no lograron el consenso suficiente ni los acuerdos políticos necesarios como para lograr convertirse en ley.

Todas estas iniciativas ya no pueden ser consideradas en el Congreso, aunque, posiblemente los autores que continúen en sus bancas, las representen y puedas sortear un nuevo desafío en los próximos dos años. En cambio, los proyectos impulsados por legisladores que no renuevan su mandato, tienen menos posibilidades de avanzar porque dependerán de la buena disposición de algún nuevo diputado o senador que quiera retomarlo.

Sin embargo, aún existe otra alternativa para que estos proyectos iniciados en 2016 tengan una oportunidad: que sean incluido en temario de sesiones extraordinarias (aún no convocadas), aunque las probabilidades son bajas, ya que la agenda agro no estaría entre las prioridades de los temas a tratar.

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