La Ley que establece la disposición final de los envases vacíos, sancionada el 14 de septiembre de 2016 y promulgada el 6 de octubre de ese mismo año, aún no puede ser aplicada. Ya son trece meses sin reglamentar, a pesar que la ley establecía 60 días.

Desde un principio, la innovadora decisión de que los Ministerio de Agroindustria y el Ministerio de Ambiente fueran autoridades de aplicación para una misma ley, generó varias trabas en el proceso ya que no fue fácil consensuar las diferencias entre ambas carteras.

Pero esa no era la única batalla: también las responsabilidades entre productores, industria (registrantes) y recicladores. Y un último frente: las Provincias, autoridades competentes para el control y la fiscalización.

Estos consensos demoraron más de seis meses, a pesar de que una vez que los Ministerios aprobaron el Sistema de Gestión de la industria, contaban con 270 días para la adecuación, es decir nueve meses para que el sistema se aplique.

Pero el procedimiento interministerial estuvo poco aceitado: el Ministerio de Agroindustria fue el primero en supervisar la letra chica para la implementación de la ley; luego tuvo un paso expeditivo por el Ministerio de Salud. Pero cuando llegó en el Ministerio de Ambiente, la etapa de los acuerdos y desacuerdos con la cartera agraria volvió al ruedo y desencadenó algunas moras en la revisión. Finalmente, en los últimos días, el proyecto llegó a Presidencia de la Nación (Secretaria de Legal y Técnica) donde se está realizando la supervisión final para poder contar con la reglamentación de la ley de envases para fines de 2017, pero con un año de mora.

Es preocupante que el Poder Ejecutivo demore más de trece meses en la reglamentación de una ley, que además contó con un anteproyecto trabajado durante tres años. Esto se traduce en trece meses sin resolver un problema ambiental y de “estética visual”. En contraste, en esta materia, la Provincia de Buenos Aires se ha abocado a la reglamentación de la ley provincial, sin esperar a la reglamentación nacional. Para ello, ha consultado a diversas entidades interesadas, entre ellas Barbechando.

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